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El intento de golpe de Estado del 23F
La nueva Constitución española había sido ratificada por el pueblo español el 6 de diciembre de 1978 y una nueva forma de Estado había intentado consolidarse en España, tras los más de 40 años de dictadura y represión franquista.
Este orden democrático iba a tambalearse cuando el lunes 23 de febrero de 1981, mientras se celebraba la votación de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo, tras la dimisión de Adolfo Suarez, irrumpió en el hemiciclo un grupo de unos 200 guardias civiles al mando del teniente coronel Antonio Tejero.
Al mismo tiempo, en Valencia, el capitán general Jaime Milans del Bosch declaró el estado de excepción y sacó los tanques a la calle.
Mientras los diputados y diputadas permanecían secuestrados en el Congreso, Tejero y Milans del Bosch esperaban que otros mandos militares y el Rey Juan Carlos I se sumaran al golpe.
Sin embargo, a la una de la madrugada el Rey Juan Carlos I emitió un mensaje mostrando su apoyo al proceso democrático y ordenando mantener el orden constitucional.
La falta de respaldo del Rey condenó el golpe al fracaso. A las 6 de la mañana, Milans del Bosch retiró los tanques de las calles de Valencia. En el Congreso, los guardias civiles saltaban por las ventanas para entregarse. A las 12:30 del 24 de febrero terminaba el intento de golpe.
Los principales implicados en el golpe fueron sometidos a un consejo de guerra. Tejero, Milans del Bosch y Armada fueron condenados a 30 años de cárcel, siendo indultados progresivamente entre 1988 y 1996.
