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ETA durante el franquismo
ETA se creó en 1959, durante la dictadura franquista, como un movimiento nacionalista que reivindicaba la independencia del País Vasco. Su actividad se saldó con alrededor de 850 víctimas mortales y más de 2.600 personas heridas.
La organización surgió en un contexto marcado por la represión política y por las restricciones del régimen sobre la identidad y el nacionalismo vasco.
A finales de los años sesenta, ETA adoptó la violencia como instrumento político e inicio su actividad terrorista. Su estrategia de “acción-reacción-acción” buscaba provocar una respuesta represiva del régimen que favoreciera una insurrección.
El franquismo respondió con estados de excepción, detenciones, malos tratos y torturas. El Proceso de Burgos de 1970 dio además una enorme visibilidad a ETA y reforzó su imagen como “referente antifranquista” en determinados sectores.
En 1973, el asesinato de Luis Carrero Blanco aumentó todavía más su notoriedad. Un año después, el atentado indiscriminado contra la cafetería Rolando de Madrid, que dejó 13 muertos y decenas de heridos, precipitó la división interna de ETA.
ETA mantuvo su actividad terrorista durante décadas después de la muerte de Franco y de la llegada de la democracia. En 2011 anunció el cese definitivo de su actividad armada.
