La revolución de Asturias

La revolución de Asturias

En octubre de 1934, Asturias fue el centro de una insurrección obrera contra el gobierno republicano y la Confederación de Derechas Autónomas, que ostentaban el gobierno republicano desde noviembre de 1933. La revuelta fue parte de una huelga general en toda España, pero solo en Asturias tomó un carácter revolucionario.

El gobierno envió tropas dirigidas por Franco, curtidas en la guerra colonial en Marruecos. Estas fuerzas aplicaron tácticas con bombardeos, ejecuciones y terror generalizado. La resistencia obrera fue feroz, pero insuficiente ante la superioridad del ejército. En pocos días, la insurrección fue sofocada con extrema violencia.

La represión dejó miles de muertos, heridos y encarcelados en condiciones inhumanas. Los militares africanistas vieron la represión como un ensayo para futuros conflictos. Se documentaron torturas, fusilamientos masivos y la humillación pública de los insurgentes. La violencia colonial se aplicó en suelo español sin restricciones ni condenas significativas.

La propaganda oficial justificó la represión presentando a los revolucionarios como bárbaros y criminales, lo que sirvió para consolidar el papel del ejército como garante del orden público. A la vez, reforzó en el fascismo la idea de que el movimiento obrero debía ser eliminado por la fuerza.

Asturias fue un preludio de la Guerra Civil. Franco y los africanistas aprendieron que el terror era un instrumento eficaz de dominación, que en la Guerra Civil va a tener dramáticos episodios en Gernika, Madrid o Barcelona. Dos años después, la guerra estalló con una brutalidad aún mayor, marcando el destino de España. 


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