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Las Milicias de la Cultura
Durante la Guerra Civil, muchos de los hombres que se incorporaron a las unidades republicanas procedían de sectores de la población donde el analfabetismo seguía estando muy extendido. Junto a la movilización militar surgió así otra iniciativa: llevar la educación hasta el propio frente.
A partir de experiencias impulsadas por maestros voluntarios, el Ministerio de Instrucción Pública creó oficialmente, mediante el Decreto de 30 de enero de 1937, las Milicias de la Cultura, un cuerpo de maestros e instructores destinado a las unidades del Ejército republicano.
Su principal misión era enseñar a leer y escribir a los soldados analfabetos. Para quienes ya contaban con conocimientos básicos, las clases incluían también matemáticas, historia, geografía y otras materias.
Los milicianos de la cultura fueron principalmente maestros, estudiantes y otros voluntarios. Su labor incluía además facilitar libros y revistas a los combatientes, combinando alfabetización, formación y acceso a la cultura.
Entre los materiales utilizados se encontraban la Cartilla Escolar Antifascista y la Cartilla Aritmética Antifascista, diseñadas para enseñar lectura, escritura y cálculo. Su contenido tenía también una dimensión ideológica vinculada a la defensa de la República durante la guerra.
Las Milicias de la Cultura formaron parte de un proyecto educativo más amplio que buscaba combatir el analfabetismo y extender el acceso a la educación a sectores tradicionalmente alejados de ella, incluso en medio de un conflicto armado.
