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Servicio Social de las Mujeres
El Servicio Social de las Mujeres fue un deber nacional impuesto durante la dictadura franquista, equiparado al servicio militar masculino. Afectó a mujeres solteras de entre 17 y 35 años y se presentó como una contribución obligatoria al nuevo Estado autoritario.
Fue establecido por el Decreto del 7 de octubre de 1937, con el objetivo de aplicar las “aptitudes femeninas” al esfuerzo bélico y a la posguerra. Aunque no preveía sanciones legales, era imprescindible para acceder a empleos públicos o títulos profesionales.
Este Servicio estuvo gestionado por la Sección Femenina, creada en 1934. La organización actuó como un instrumento clave de adoctrinamiento político, social y religioso de las mujeres españolas y el sistema se inspiró en modelos fascistas europeos, manteniendo vínculos con la Alemania nazi y la Italia de Mussolini.
Durante la Guerra Civil y los primeros años de la dictadura, las mujeres realizaron trabajos no remunerados en hospitales, comedores, farmacias y centros del Auxilio Social. Estas tareas reforzaban un modelo femenino basado en el cuidado, la obediencia y el sacrificio.
La formación recibida buscaba preparar a la mujer como madre, esposa y ama de casa, transmitiendo valores de sumisión. Se enseñaban materias como religión, economía doméstica y cocina, excluyendo cualquier horizonte de autonomía personal.
Desde la perspectiva de la memoria democrática, el Servicio Social de las Mujeres representa una forma de coerción institucional y discriminación por motivos de género. Su reconocimiento actual busca visibilizar una represión histórica silenciada durante décadas.
