La educación en la Segunda República

La educación en la Segunda República

La llegada de la República supuso una verdadera revolución para la educación. Hasta ese momento, casi la mitad de la población española vivía y trabajaba en el campo y el índice de analfabetismo era de más del 40%.

Por eso, uno de los pilares de la República fue la educación. En el artículo 48 de la Constitución de 1931 se recogían sus principios: enseñanza pública, obligatoria, gratuita, democrática, igualitaria y laica.

Entre sus valores se establecían: la dependencia de la educación del Estado, no de la Iglesia, a través de instituciones públicas enlazadas por el sistema de la escuela unificada; la enseñanza era laica y se inspiraba en ideales de solidaridad humana; y se apostaba por la coeducación donde niños y niñas compartían aula y pupitre.

Además, por primera vez se introdujeron en la escuela los deportes, los juegos al aire libre y materias como música, dibujo y trabajos manuales, dando a los y las jóvenes la oportunidad de desarrollar actividades lúdicas y creativas.

Construir escuelas y formar maestros y maestras pasó a ser otro de los objetivos de la República, quienes se convirtieron en ciudadanos modelo, figuras fundamentales en la propagación de las ideas republicanas y el desarrollo social del país.

También se crearon las Misiones Pedagógicas con el propósito de acercar la cultura, la educación y los valores democráticos al ámbito rural. Cientos de misioneros y misioneras se desplazaron por el territorio nacional llevando libros, poesía, música, teatro y cine a los pueblos más pequeños y olvidados.

Esta revolución educativa se truncó con el golpe militar que acabó con la República. Los maestros y las maestras republicanos fueron considerados enemigos del franquismo y muchos de ellos se convirtieron en víctimas de la represión y de la muerte.

Un ejemplo de esta represión se encuentra en la película de 2023, “El maestro que prometió el mar”, donde se narra la historia del maestro Antoni Benaiges que durante la República fue destinado a un pueblo de Burgos donde transformó la vida de sus alumnos y alumnas. 


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